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Negociación de NDAs y acuerdos de confidencialidad: lo que debes proteger y cómo

  • Publicación de la entrada:27 de julio de 2026
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Firmar un NDA no es una formalidad. Negociar un NDA (acuerdo de no divulgación o acuerdo de confidencialidad) consiste en establecer qué información queda protegida, durante cuánto tiempo, bajo qué condiciones y con qué consecuencias ante el incumplimiento. Un NDA bien negociado protege activos estratégicos sin bloquear la colaboración; un NDA mal negociado puede crear conflictos, dejar sin protección lo que más importa o bloquear futuras oportunidades de negocio. La negociación de un acuerdo de confidencialidad es, antes que un ejercicio jurídico, un ejercicio de identificación de intereses: ¿qué es verdaderamente sensible para cada parte y por qué?

Qué es un NDA y cuándo es necesario negociarlo

Un NDA (Non-Disclosure Agreement) o acuerdo de confidencialidad es un contrato mediante el cual una o ambas partes se comprometen a no divulgar información confidencial compartida en el marco de una relación —comercial, de inversión, de exploración estratégica o de colaboración técnica— a terceros no autorizados.

Los NDAs son habituales en varios contextos empresariales:

  • Previo a una due diligence en procesos de fusión o adquisición (M&A), donde se comparte información financiera, de clientes y de operaciones sensibles
  • En conversaciones con inversores, antes de revelar el modelo de negocio, proyecciones o tecnología propietaria
  • En acuerdos de distribución o agencia, donde se comparten listas de clientes, condiciones comerciales y estrategia de producto
  • En relaciones con proveedores tecnológicos, donde se comparte acceso a sistemas, datos o procesos internos
  • Entre socios potenciales que exploran una joint venture o un proyecto conjunto

El error más frecuente no es no firmar el NDA: es firmarlo sin leerlo o, peor, sin haber negociado sus cláusulas clave.

Las cláusulas que realmente importa negociar

Un NDA estándar contiene decenas de cláusulas, pero hay cinco que tienen un impacto real en la protección de los intereses de las partes y que, por tanto, merecen ser negociadas con atención.

1. Definición de información confidencial. La cláusula más importante y la más frecuentemente mal redactada. Las definiciones demasiado amplias —”toda la información compartida en el marco de esta relación”— son difíciles de aplicar y pueden proteger información que no es realmente sensible mientras dejan sin protección lo que sí lo es. Las definiciones demasiado estrechas dejan fuera activos clave.

Lo que se debe negociar: que la definición sea lo suficientemente específica para ser aplicable y lo suficientemente amplia para proteger los activos que realmente importan. Incluir categorías concretas: información financiera, base de clientes, tecnología propietaria, proyecciones, etc.

2. Duración de la obligación de confidencialidad. Los NDAs tienen una vigencia temporal. El estándar en el mercado español y europeo oscila entre dos y cinco años, aunque para información especialmente sensible —secretos industriales, tecnología de patente pendiente— puede negociarse una duración mayor o incluso indefinida para ciertos tipos de información.

Lo que se debe negociar: distinguir entre tipos de información con distintos períodos de protección. No toda la información tiene el mismo tiempo de vida comercial.

3. Excepciones a la confidencialidad. Todo NDA incluye excepciones: información que ya era pública, información conocida con anterioridad por la parte receptora, información que llega por vías independientes, o información cuya divulgación es requerida por ley o por orden judicial.

Lo que se debe negociar: la redacción exacta de estas excepciones, especialmente la de “información en dominio público”, para evitar que la parte receptora pueda argumentar que algo era públicamente accesible cuando en realidad no lo era de forma práctica.

4. Alcance de las personas autorizadas a recibir la información. En empresas con equipos amplios, ¿quién puede recibir la información confidencial? ¿Solo los firmantes directos? ¿Sus equipos? ¿Los asesores externos?

Lo que se debe negociar: que la lista de personas autorizadas sea razonable para la operación en curso, pero que incluya la obligación de que esas personas estén también sujetas a obligaciones equivalentes de confidencialidad.

5. Consecuencias e indemnizaciones ante el incumplimiento. Esta es la cláusula que más diferencia un NDA protector de uno decorativo. Sin consecuencias claras y exigibles, el NDA es solo papel.

Lo que se debe negociar: la inclusión de una cláusula penal —una indemnización prefijada ante determinados incumplimientos— y la posibilidad de medidas cautelares urgentes ante una violación inminente. En España, los juzgados de lo mercantil pueden adoptar medidas cautelares en casos de violación de secretos empresariales al amparo de la Ley 1/2019 de Secretos Empresariales.

Cláusula Riesgo si no se negocia Lo que se debe pedir
Definición de información confidencial Queda sin protección lo más sensible Categorías específicas, no definiciones genéricas
Duración Protección que expira demasiado pronto Plazos diferenciados por tipo de información
Excepciones Se argumenta que “era público” Redacción precisa de cada excepción
Personas autorizadas Información llega a terceros no controlados Lista nominativa o por función, con obligaciones en cadena
Indemnizaciones NDA sin dientes, no exigible Cláusula penal y posibilidad de medidas cautelares

Estrategia de negociación del NDA: cómo abordarlo sin tensionar la relación

Negociar un NDA puede tensar una relación que aún está en fase de exploración. La otra parte puede interpretar que se desconfía de ella o que se está poniendo trabas al proyecto antes de que arranque. Esta tensión es evitable con el enfoque adecuado.

Enmarcarlo como protección mutua. Cuando el NDA es bilateral —protege a ambas partes—, es más fácil presentarlo como un instrumento de seguridad compartida que como una expresión de desconfianza. “Queremos que ambos nos sintamos seguros compartiendo información sensible; por eso tiene sentido tener esto claro desde el inicio” es un marco muy diferente a “necesitamos que firméis este contrato antes de continuar.”

Proponer el borrador propio. Quien propone el primer borrador del NDA tiene ventaja: la negociación parte de su texto, lo que significa que cada modificación que introduce la otra parte es una concesión, no un punto de partida. Si puedes, propón tú el primer borrador. Si recibes el de la otra parte, revísalo con atención antes de aceptarlo o modificarlo.

Separar la negociación del NDA de la negociación principal. El NDA no es el contrato principal: es el marco que permite llegar al contrato principal. No dejes que su negociación consuma el tiempo y la energía que deberían invertirse en la relación comercial de fondo. Acuerda un plazo razonable —48-72 horas— para revisión y cierra el NDA antes de entrar en la negociación sustantiva.

Aplicarlo al Método Harvard de negociación: intereses detrás de las posiciones en un NDA

La negociación de un NDA es un ejemplo perfecto de por qué el Método Harvard distingue entre posiciones e intereses. La posición de la otra parte puede ser “queremos una definición de confidencialidad lo más amplia posible”, pero su interés real es proteger activos específicos —su tecnología, su base de clientes, su know-how— sin necesariamente bloquear toda colaboración futura.

Preguntar “¿qué es lo que más os preocupa proteger específicamente?” permite ir de la posición al interés y, desde los intereses, diseñar una solución más precisa y más aceptable para ambas partes que una cláusula genérica que nadie sabe cómo aplicar.

Cómo aplicarlo paso a paso en tu próxima negociación de NDA

  1. Identifica antes de sentarte qué información es realmente sensible para ti y cuál no lo es. No todo merece el mismo nivel de protección; saberlo te permite negociar con precisión.
  2. Prepara o revisa el borrador con asesoría jurídica antes de enviarlo o recibirlo. Un abogado especializado en propiedad industrial o contratos mercantiles puede identificar riesgos en 30 minutos que a ti podrían costarte meses de litigio.
  3. Enmarca la negociación del NDA como protección mutua, no como desconfianza. Usa el lenguaje del “nosotros” y el “nuestro proyecto” desde el inicio.
  4. Negocia las cinco cláusulas clave (definición, duración, excepciones, personas autorizadas, consecuencias) sin dejar ninguna sin revisar.
  5. Evita firmar NDAs con plazos indefinidos o con definiciones de confidencialidad que cubran absolutamente todo, salvo que tengas razones muy específicas para ello.
  6. Fija un plazo concreto para cerrar el NDA y no dejes que su negociación se extienda indefinidamente, lo que puede erosionar la confianza y retrasar el proyecto principal.

La negociación de un NDA no es un trámite burocrático: es la primera señal que das sobre cómo vas a gestionar la relación y los conflictos que puedan surgir. Un NDA negociado con rigor y con espíritu colaborativo es también un primer indicador de la calidad del socio que tienes enfrente.

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Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio firmar un NDA antes de compartir información en una negociación?

No es obligatorio legalmente, pero es altamente recomendable cuando se va a compartir información verdaderamente sensible —tecnología, datos de clientes, proyecciones financieras, estrategia competitiva—. Sin NDA, la protección legal de esa información es mucho más difícil de hacer valer. En España, la Ley 1/2019 de Secretos Empresariales ofrece cierta protección incluso sin NDA, pero con un NDA la carga de la prueba ante un incumplimiento es significativamente menor.

¿Qué diferencia hay entre un NDA unilateral y uno bilateral?

En un NDA unilateral, solo una parte se compromete a mantener la confidencialidad; es el caso cuando la información sensible fluye en una sola dirección (el proveedor recibe información del cliente, pero no al revés). En un NDA bilateral o mutuo, ambas partes se comprometen recíprocamente; es más adecuado cuando la exploración de la relación implica intercambio de información sensible en ambas direcciones, como en conversaciones de joint venture o de M&A.

¿Puedo negociar un NDA que me proteja sin necesidad de abogado?

Para NDAs simples en relaciones de bajo riesgo, sí. Para NDAs que cubren tecnología propietaria, bases de clientes de valor significativo o relaciones con impacto económico relevante, la revisión jurídica previa es una inversión, no un coste. El coste de un conflicto derivado de un NDA mal redactado supera con creces el coste de una hora de asesoría especializada antes de firmar.

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Fernando Igual

Socio Director de Eficax. Cuenta con más de 20 años de experiencia en consultoría y formación en las áreas de comportamiento organizacional, gestión del cambio y mejora de procesos. Program On Negotiation (PON) by Harvard Euronegotiation Project. Verified Educator Discipline Negotiation Harvard Teaching Center. Así mismo, desarrolla una gran actividad como coach trabajando con directivos en la mejora de sus competencias de liderazgo, gestión de equipos y comunicación. Actualmente, compagina la consultoría con la docencia en IDESIE Business & Tech School, donde imparte las asignaturas de Management Skills y Estrategia en sus programas Master.